Leyenda de Don Alonso y Leticia en el Lago de Camecuaro

Esta es La leyenda de Don Alonso y Leticia

Otra de las leyendas más contadas, es la que refiere a la historia de un joven noble español y una joven de Michoacán, en tiempos de la colonia. Aun así de esta leyenda también existen muchas versiones, lo que suele pasar cuando se trata de la tradición oral, pero más o menos todas coinciden.

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En tiempos en que aun México se llamaba Nueva España, llegó desde la península un joven llamado Alonso De Quijano.

El Señor Don Alonso viajo por muchas ciudades y destinos de Mexico, y por su agradable carácter solía tener buenos amigos y calar bien en la vida social de los lugares que visitaba.

El acaudalado joven además caía muy bien a las mujeres, lo que le resultaba sencillo de lograr.

La historia cuenta que un día llego a Zamora, en Michoacán, y allí no tardó en frecuentar las tertulias que la gente de sociedad zamorana hacía.

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Es en una de esas tertulias que conoce a la joven y hermosa Leticia de Zúñiga y Berriozábal, quien era hija del alcalde de la ciudad.

Esta joven poseía una belleza exótica: cabello lacio negro, y ojos rasgados y tez fina, lo que le daba un aire oriental exquisito. Leticia tenía muchos pretendientes, pero quedó fascinada con el buen carácter y porte de Don Alonso.

Ambos jóvenes se gustaron y pronto comenzó un romance, quedando Leticia muy enamorada de Don Alonso.

Pasaron algunos meses y ya se habían comprometido en matrimonio.

Pero la felicidad duró muy poco. Don Alonso recibió una correspondencia de la Península en la que se le informaba que su padre estaba muy mal de salud y pronto a fallecer, y que se le necesitaba para atender los negocios de la familia y una hacienda familiar en Extremadura.

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Don Alonso optó entonces por hacer el viaje de regreso a España, no sin antes jurarle a Leticia que regresaría a casarse con ella, y llevárselo consigo luego a España, lo cual incluso lo hizo jurándolo por la Santísima Virgen de los Remedios.

A Leticia como era de esperar, esta noticia le rompió el corazón y no tuvo más remedio que aceptar resignada semejante situación.

Así las cosas, Don Alonso De Quijano emprendió viaje hacia la costa, donde tomaría un buque que lo llevaría a España. Don Alonso abordó el barco, y ahí conoció a una noble rubia asturiana de la cual se enamoró, y naturalmente se emparejó con ella, olvidando así por completo a Leticia.

lago de camecuaro
Parque Nacional Lago de Camécuaro

Pasaron así dos años y Leticia finalmente comprendió que Don Alonso no regresaría jamás, lo cual terminó de derrumbar su ánimo, y las frecuentes lágrimas se hicieron su cotidianidad.

Cuenta la leyenda que Leticia “se fue un día al campo y se sentó en una piedra a llorar su desventura, tanto lloró que se empezó a formar un hermoso lago de prístinas aguas con las lágrimas de sus bellos ojos.” Tanto lloró la desventurada Leticia que “el lago creció, la cubrió y se ahogó”, y nunca fue encontrada.

Completa la historia esta leyenda con que desde entonces se ha sabido que cuando un hombre está a punto de ahogarse en las aguas del Lago de Camécuaro, un joven hermosa, “de cabello lacio negro y ojos rasgados” aparece y acude en su ayuda, y jalándolo de los pies lo saca del lago.

Otras versiones de esta leyenda no dan nombres, pero sí coinciden en un romance entre un joven español y una hermosa joven de Zamora. Ambos se conocieron y se enamoraron, pero este joven fue llamado a servicio militar y tuvo que partir a la guerra, y jamás regresó.

La Muchacha se dirigió hacia el medio del campo y entonces empezó a llorar, fue tanto lo que lloró que sus lágrimas formaron un enorme lago cristalino.

También cuenta la leyenda que muchos se han ahogado en las aguas del lago de Camécuaro con las raíces de los viejos árboles que bordean el lago.